Antes alcanzaba con declararlo. Hoy hay que probarlo.
La carga de la prueba se dio vuelta. Ante un regulador o un auditor, ya no basta con afirmar que un activo es verde: hay que demostrarlo, con evidencia que nadie haya podido tocar. Eso es exactamente lo que entregamos — el mismo satélite, la misma inmutabilidad que el resto de EPIMELEIA, a la escala de una cartera.
El terreno donde opera una institución financiera ya cambió
No traemos nosotros estos problemas. Son las reglas nuevas del financiamiento verde — y el que ya las vive, sabe de qué hablamos.
La pregunta ya no es si vas a necesitar la prueba. Es si la vas a tener el día que te la pidan.
Lo que recibe una institución
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No vendemos el dato. Vendemos la prueba de la que depende tu defensa.
No reemplazamos tu proceso. Le damos la evidencia que hoy le falta.
PARA EL QUE FINANCIA
Banco o fondo con cartera verde: monitoreás cada activo financiado y le probás a tu regulador que tu libro es genuinamente verde — con un rastro auditable que no depende de que nadie lo confirme.
PARA EL QUE RINDE CUENTAS
Emisor de bono verde o quien reporta a inversores: la evidencia trazable, año tras año, que sostiene tu reporte de impacto y habilita tu acceso a mercado sin quedar expuesto a una acusación de greenwashing.
Somos la capa de prueba inmutable sobre la que se apoya tu Second Party Opinion, tu reporte y tu monitoreo. Bajás el costo de verificar, subís la defensibilidad.
Transparente. Y no de oferta — todo lo contrario.
El satélite no discrimina, y la puerta es la misma para todos. Lo único que cambia es la escala — y la escala es cuántos activos querés certificar. No cobramos por hectárea: cobramos contra lo que te cuesta no tener la prueba el día que te la pidan.
Los tres niveles reciben lo mismo por cada activo: observación satelital sellada en cadena, informe quincenal y cierre trimestral, hueco de opacidad registrado cuando el satélite no ve, y verificación pública por terceros. Lo único que cambia entre niveles es cuántos activos monitoreás — igual que un productor paga por superficie, una institución paga por volumen de cartera.
El precio se ve, como el resto: un banco no compara contra lo que paga un productor — compara contra una auditoría de decenas de miles que tarda meses. Contra eso, esto es preciso, rápido y verificable. Pero ningún libro verde es igual a otro: el nivel que te corresponde y la implementación se arman con vos, caso por caso.
Lo que somos, y lo que no.
El proveedor de evidencia inmutable. La prueba satelital, sellada, con fecha, imposible de retocar, que alimenta tu proceso y resiste una revisión. Neutral, verificable, y a escala de cartera.
No somos un verificador acreditado. La acreditación la pone tu SPO; la prueba inmutable la ponemos nosotros. No competimos con tu verificador — le damos el dato del que hoy carece.
El satélite no discrimina. EPIMELEIA tampoco.
La misma puerta, el mismo satélite, la misma prueba. Lo único que cambia es la escala de lo que se pone en juego.
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